Beneficios de utilizar bonos como fuente de financiamiento
Acceso a recursos masivos
Emitir bonos permite a empresas o gobiernos levantar grandes sumas de dinero, mucho mayores que un crédito bancario típico. Por ejemplo, el Gobierno de México ha colocado emisiones en dólares por miles de millones (como $12 000 MUSD), lo que le da liquidez inmediata sin depender de créditos privados. Esto se logra gracias a que muchos inversionistas participan en conjunto, lo cual multiplica el poder de financiamiento de manera escalable y eficiente.
Diversificación de plazos y monedas
Con los bonos puedes estructurar emisiones en plazos muy diversos, desde unos meses hasta 30 años o más. También puedes emitir en pesos o en dólares, lo que te permite adaptar el financiamiento al perfil de la deuda, el flujo de caja proyectado o las condiciones del mercado.
Esto beneficia la planeación financiera: por ejemplo, plazos largos con cupones fijos en una moneda, plazo corto en otra o bien bonos indexados a inflación como los UDIBONOS para proteger el valor real del capital.
Mejores condiciones frente a deuda tradicional
Las emisiones de bonos tienden a ofrecer tasas de interés más competitivas que las de un préstamo bancario, sobre todo para emisores con buena calificación crediticia. Además, el mercado competitivo de renta fija permite mejorar costos y condiciones frente a deuda tradicional.
La amortización bullet (principal devuelto al vencimiento) mejora la gestión de flujo de caja. Emitir bonos también mejora tu imagen financiera: demuestra que tienes acceso al mercado capital y estabilidad, lo que puede abrir puertas a condiciones aún más favorables en el futuro.
Bonos temáticos como herramienta de financiamiento sostenible
Después de haber visto cómo los bonos tradicionales permiten acceder a grandes recursos y flexibilizar plazos y monedas, ahora vamos a imaginar cómo llevar ese financiamiento un paso más allá: financiamiento con impacto, es decir, bonos temáticos enfocados en objetivos sociales y ambientales concretos.
Marco de Referencia ODS y su impacto
Desde su emisión en 2020, México ha integrado los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en su estrategia de bonos soberanos sostenibles. Esto significa que los recursos obtenidos están destinados a proyectos que promueven el desarrollo ecológico, social y económico, alineándose con indicadores globalmente reconocidos.
Al vincular la emisión de deuda con los ODS, se mejora la transparencia y la rendición de cuentas, ya que cada peso captado se asigna a programas específicos con seguimiento y reporte claros.
Este marco ha fortalecido la credibilidad de nuestro mercado temático y ha contado con certificación externa para asegurar que los bonos cumplen con estándares internacionales.
Crecimiento de emisiones: reparto porcentual
Entre 2015 y mayo de 2024, en México se emitieron 207 bonos temáticos, movilizando alrededor de 987 mil millones de pesos de financiamiento. La distribución de estas emisiones fue:
- 67 % bonos sostenibles (ODS o ligados a sostenibilidad)
- 16 % bonos verdes (proyectos ambientales)
- 17 % bonos sociales (impacto social directo)
- Dentro de estos, 2.4 % fueron bonos de género
Este histórico posiciona a los bonos sostenibles como el instrumento líder en volumen, seguidos por los verdes y luego los sociales.
¿Por qué es útil para ti entender este reparto?
- Bonos sostenibles (67 %): cubren una combinación de objetivos sociales, ambientales y de gobernanza, adecuados si buscas financiamiento integral para proyectos con múltiples impactos.
- Bonos verdes (16 %): ideales si tu proyecto está enfocado en energía limpia, eficiencia, agua o mitigación climática.
- Bonos sociales (17 %): aptos si tu meta es financiar vivienda accesible, salud o inclusión social.
Además, la emisión acumulada de este mercado representa casi el 8 % de toda la deuda emitida en México, el doble del promedio global, lo que evidencia que el país lidera en América Latina este tipo de financiamiento.
Riesgos y consideraciones al emitir bonos
Tras revisar lo que ofrecen los bonos como financiamiento —desde impacto sostenible hasta gran acceso de recursos— es importante entender también los riesgos que acompañan esta herramienta para gestionarlos correctamente y evitar sorpresas.
Riesgo de tasas y de mercado
Las emisiones de bonos están expuestas al riesgo de tasa de interés: cuando las tasas en el mercado suben, el valor de los bonos existentes cae—y viceversa cuando bajan. Esto significa que si tienes un bono a tasa fija y las tasas suben, el precio de tu bono disminuirá si lo vendes antes del vencimiento. Además, en periodos de alta volatilidad, las fluctuaciones macroeconómicas o políticas pueden generar caídas temporales en la demanda, afectando aún más los precios.
Implicaciones fiscales y deuda pública
Emitir bonos incrementa tu deuda, y esto puede tener efectos fiscales y de sostenibilidad en el mediano y largo plazo. En el caso del gobierno federal, un alto déficit fiscal—como el equivalente al 6 % del PIB—puede generar alerta en calificadoras y aumentar el costo de las nuevas colocaciones. Incluso empresas estatales como Pemex deben estructurar operaciones fuera de balance para manejar su enorme deuda sin elevar el riesgo crediticio de la nación.
Ejemplos de malas prácticas o alertas regulatorias (bonos basura)
Existen casos en México de emisiones que terminaron calificadas como bonos basura, por tener alto riesgo de incumplimiento:
- Recientemente, casas como CIBanco o Intercam fueron degradadas por calificadoras, lo que implicó que sus papeles perdieron la categoría de inversión y ahora se consideran de alto riesgo.
- En 2022, la Beneficencia Pública adquirió certificados bursátiles por unos 1 350 millones de pesos, que resultaron ser parte de un esquema fraudulento tipo Ponzi, causando pérdidas directas al erario público y graves alertas institucionales.
Estos ejemplos ilustran que sin una adecuada evaluación del emisor, sin controles de calidad, o en ausencia de supervisión, una emisión puede convertirse en una fuente de riesgo reputacional, financiero y legal.