5 puntos clave sobre los commodities energéticos en México
- El petróleo sigue siendo un ingreso estratégico, pero su volatilidad y la caída de producción han reducido su peso en las finanzas públicas.
- El gas natural sostiene la mayor parte de la generación eléctrica en México, pero la fuerte dependencia de importaciones lo convierte en un punto vulnerable.
- La electricidad es la base del desarrollo productivo y social; el Estado, a través de CFE, ha retomado un rol central en su control y distribución.
- La transición energética avanza con proyectos renovables, aunque aún predomina la infraestructura fósil, lo que frena las metas climáticas.
- El futuro energético de México dependerá de equilibrar soberanía, inversión privada y sostenibilidad, garantizando energía accesible y confiable para todos.
¿Qué son los commodities energéticos y por qué importan en México?
Los commodities energéticos son materias primas esenciales —como el petróleo, el gas natural y la electricidad— que se producen de forma estandarizada y que se negocian ya sea para consumo inmediato o mediante contratos futuros. Lo que las hace especiales es que, aunque provengan de distintos lugares, el producto es tan homogéneo y básico que puede ser intercambiado como si fuese el mismo en cualquier parte del mundo.
En el contexto mexicano, estos recursos no solo son fundamentales para el funcionamiento diario del país, sino que también son palancas estratégicas de la economía. El petróleo, por ejemplo, ha sido históricamente un motor de ingresos, fuente de divisas y un símbolo de soberanía nacional. El gas natural sirve como columna vertebral para la generación eléctrica moderna, especialmente en redes de ciclo combinado. Y la electricidad es vital no solo para el uso doméstico, sino para la operación de la industria, el comercio y los servicios públicos esenciales.
Además, esos commodities energéticos enfrentan desafíos únicos en México: son volátiles (sus precios pueden cambiar drásticamente), están sujetos a decisiones políticas y regulatorias, y su disponibilidad impacta directamente en la estabilidad y el desarrollo económico del país. Por eso, comprender qué son y cómo funcionan es clave para tomar decisiones informadas, ya sea a nivel gubernamental, empresarial o personal.
Petróleo en México: producción, precios y su impacto en la economía
Siguiendo con nuestra explicación sobre los commodities energéticos, ahora te guío para entender por qué el petróleo es tan relevante para nuestro país desde lo económico y fiscal.
Situación actual de la mezcla mexicana de petróleo (precios en pesos)
La mezcla mexicana de petróleo ha mostrado una notable volatilidad en lo que va del año. A principios de 2026, se ubica en un rango aproximado de 55 a 60 dólares por barril, lo que equivale a cerca de $1,050–1,150 MXN por barril, dependiendo del tipo de cambio (el dólar ronda los $19–20 MXN actualmente). Aunque esos valores fluctúan, reflejan una recuperación parcial tras una caída significativa a mediados del año, cuando se llegó a precios por debajo de los 55 dólares por barril.
Producción nacional y lo que implica
La producción de crudo en México no ha logrado sostenerse al nivel proyectado; durante el primer semestre de 2026, se registraron bajas tanto en volumen como en precio, lo que derivó en una merma de ingresos petroleros.
Impacto en las finanzas públicas y el presupuesto
Estos ajustes en producción y precios del crudo tuvieron un efecto directo en la recaudación:
- Los ingresos por petróleo representaron apenas 10.8 % de los ingresos totales del gobierno en la primera mitad de 2026. Esa cifra es significativamente baja, incluso en comparación con la crisis de 2020.
- Se estima que los ingresos petroleros del periodo se ubicaron alrededor de 443,000 millones de pesos, con una brecha de más de 210,000 millones de pesos respecto a lo programado. Eso equivale a una caída de más del 30 % en los ingresos esperados para ese rubro.
Este escenario contribuyó a que los ingresos generales del sector público quedaran por debajo de lo previsto, lo que presionó al presupuesto nacional y limitó el margen para ejecutar gasto social, inversión en infraestructura y otros rubros prioritarios.
Gas natural: relevancia, consumo y retos de importación
Continuando con el análisis de los commodities energéticos en México, ahora exploramos el papel crucial del gas natural en nuestro país, cómo se utiliza, de dónde proviene y por qué su control es vital para nuestra seguridad energética.
Una pieza clave en la generación eléctrica
El gas natural es el combustible dominante en la generación de electricidad en México. Representa cerca del 60 % del total, lo que significa que seis de cada diez kilovatios-hora que llegan a casas, fábricas o servicios provienen principalmente de este recurso. Se trata de una cifra que no solo refleja su importancia energética, sino también su peso estratégico en el sistema.
Dependencia marcada de las importaciones
Para cubrir esa demanda, México dependía en 2024 de alrededor del 70 % del gas natural que consume, y esa cifra ha ido aumentando en años recientes. En concreto, durante 2024 se importaron un promedio diario de 6,500 millones de pies cúbicos desde EE. UU., marcado como un récord histórico . Esta dependencia se acentúa por la escasa capacidad de almacenamiento nacional, lo que deja al país expuesto en casos de cortes o interrupciones externas.
Riesgos y vulnerabilidades
Esta relación energética tiene varios costos asociados. Importar volumen tan alto de gas natural desde Estados Unidos supone exposición a fluctuaciones del precio internacional, presiones cambiarias y riesgos geopolíticos. Ya hemos vivido apagones o crisis energéticas como la de 2021, donde condiciones climáticas extremas afectaron la seguridad del suministro de gas.
Nuevas alternativas para aliviar la dependencia
Ante este escenario, México ha empezado a explorar alternativas. Por ejemplo, Rusia ha mostrado la disposición para suministrar gas natural licuado (GNL) e incluso compartir tecnologías energéticas con nuestro país Reuters. Esto abre la puerta a diversificación de proveedores y menos riesgo frente a interrupciones desde el norte.
Electricidad en México: estructura del sector y transición energética
Siguiendo el hilo que hasta ahora hemos construido sobre commodities energéticos en México, llegamos al sistema eléctrico, clave para entender cómo fluye la energía que mueve nuestras vidas y economía, y hacia dónde va su transformación.
La electricidad: más allá del interruptor
La electricidad en México es indispensable, no solo para iluminar hogares o encender la computadora, sino como base de la industria, los servicios públicos y la dinámica económica en general. Desde el alumbrado urbano hasta las cadenas productivas, todo depende de un suministro confiable y eficiente. Comprender cómo está estructurado este sector es fundamental para cualquier análisis energético nacional.
Estructura sectorial y el impulso de la transición
La electricidad en nuestro país está en plena reconfiguración estratégica, impulsada por reformas recientes cuyo objetivo es fortalecer la soberanía energética y alinear el sector con un modelo más estatal, pero aspirando también a ser más limpio.
En 2024, se aprobaron reformas constitucionales que devolvieron a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a PEMEX su condición de empresas públicas del Estado, revocando su figura anterior como empresas productivas que buscaban eficiencia mediante mercados más abiertos. Ahora, la CFE tiene mandato de generar al menos el 54 % de toda la electricidad del país, dejando solo un 46 % en manos privadas, bajo condiciones reguladas.
Reformas y regulación bajo una nueva visión estatal
Con vigencia en 2026, se publicaron múltiples leyes secundarias —como la Ley del Sector Eléctrico y la de Planeación y Transición Energética— que consolidan esta nueva estructura:
- Estado como rector energético: La CFE retoma un rol dominante en generación, asegurando cobertura universal y precios asequibles.
- Desaparición de organismos como la CRE y la CNH, cuyas funciones ahora absorbe la Secretaría de Energía (Sener).
- Definición de justicia energética: política orientada a garantizar que la electricidad llegue a todos, de forma asequible y sostenible.
- Fomento a energías renovables y alternativas: aunque el enfoque sea estatal, el nuevo marco permite contratos mixtos y asociaciones públicas con privados para infraestructura de distribución, generación renovable y biocombustibles.
Hacia dónde vamos: transición energética y soberanía
La meta es clara: conseguir un sector eléctrico moderno, confiable y justo, con un impulso real hacia la reducción de emisiones. Se busca que la electricidad sea accesible, segura y esté alineada con una visión de desarrollo sostenible.
Sin embargo, en los hechos las inversiones recientes siguen priorizando plantas convencionales (como ciclo combinado), lo que abre un dilema importante: ¿cómo combinar soberanía energética con el progreso hacia energías limpias?
Tendencias recientes y desafíos en el mix energético nacional
Retomando lo que ya vimos sobre petróleo, gas y electricidad, ahora te platico cómo está evolucionando la matriz energética de México, qué va cambiando y qué retos siguen presentes para lograr una transición real y eficiente.
Energías renovables al alza… aunque con freno estatal
Aunque el gobierno ha establecido metas ambiciosas —como alcanzar hasta un 45 % de generación eléctrica limpia para 2030—, la realidad muestra cierta contradicción. A pesar de los compromisos climáticos, la mayoría de las nuevas plantas que se están construyendo siguen siendo fósiles. Esa dualidad ralentiza el avance hacia fuentes más limpias, especialmente cuando la participación actual del petróleo y el gas sigue superando el 78 % en generación eléctrica.
En contraste, las renovables apenas rondan el 21–25 %, muy lejos de lo prometido.
Aun hay avances, como el anunció de una planta termosolar en Baja California Sur —la primera de ese tipo en el país, con inversión millonaria y tecnología de almacenamiento térmico— que representa una señal clara de cambio y apertura hacia modelos más sostenibles.
Solar y eólica en crecimiento, pero con camino por delante
La generación solar ya alcanza el 7.6 % del total eléctrico nacional, con una capacidad instalada cercana a 12 GW en 2024, y en zonas como Chihuahua o Sonora existe un potencial extraordinario aún sin explotar.
Además, tecnologías como baterías de almacenamiento y renovables híbridas están ganando terreno, facilitando una red más flexible y confiable.
El gran desafío: infraestructura, financiamiento y regulación
Para integrar energías renovables de forma consistente, se necesita:
- Gran capacidad de almacenamiento: reportes indican que para 2038 se requerirán entre 8 y 9 GW solo para darle estabilidad a la red.
- Financiamiento fuerte y continuo: tanto público como privado, dirigido a almacenamiento, redes inteligentes y expansión renovable.
- Reformas regulatorias y coordinación institucional, aún con el peso estatal, para facilitar inversiones, otorgar incentivos claros y asegurar un ambiente competitivo.
Conclusión: resumen y llamado a la acción
Después de analizar el papel del petróleo, el gas natural y la electricidad, queda claro que estos tres commodities energéticos son la columna vertebral del desarrollo en México. Cada uno cumple una función estratégica: el petróleo como fuente de ingresos y exportaciones, el gas como motor principal de la generación eléctrica y la electricidad como la energía que sostiene la vida diaria y la competitividad económica.
Sin embargo, también vimos que su futuro está lleno de retos y oportunidades: desde la volatilidad de los precios internacionales y la dependencia de importaciones, hasta el reto de lograr una transición energética realista que equilibre soberanía, sustentabilidad e inversión.
Por eso, entender cómo se comportan estos mercados no es solo cosa de especialistas: es información vital si quieres tomar mejores decisiones financieras, empresariales o incluso personales.
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