5 puntos clave sobre los commodities en Perú
- El sector extractivo es el motor de la economía peruana, con una fuerte dependencia en minería y energía que sostiene gran parte de su crecimiento y exportaciones.
- El cobre sigue siendo la estrella, con proyecciones de producción al alza y un papel estratégico en la transición energética global.
- Los proyectos mineros en cartera representan miles de millones de dólares, lo que abre oportunidades para inversionistas atentos al mercado latinoamericano.
- La sostenibilidad ya no es opcional, la transición hacia energías limpias y la economía circular está marcando la agenda futura del sector.
- El reto principal es equilibrar competitividad y responsabilidad social, garantizando beneficios económicos sin descuidar a las comunidades ni al medio ambiente.
Panorama general del sector extractivo en Perú
Contexto histórico y económico del sector extractivo
El sector extractivo en Perú ha sido una de las columnas vertebrales de su economía desde el siglo XIX. Entre 1830 y 1876, por ejemplo, el guano representó hasta 3.4 % del PIB, seguido por la industria azucarera (1894–1929, aprox. 5.1 %) y la pesca en su auge entre 1943 y 1976 (5.3 %). A partir de la década de 1990, la minería se consolidó como un motor decisivo, impulsando el crecimiento económico y la modernización de la industria extractiva. Además, en el periodo 1930–1980, minería, petróleo y pesca llegaron a representar entre el 15 % y el 20 % del PIB, y cerca del 80 % de las exportaciones del país. Esto refleja cómo el Perú ha venido basando gran parte de su desarrollo en aprovechar sus recursos naturales mediante su exportación.
Peso actual de la minería y la energía como pilares estratégicos
Hoy, la minería es el sector extractivo más relevante en Perú. Aporta cerca del 15 % del PIB, genera el 60 % de las exportaciones y representa el 20 % de los ingresos fiscales. Este peso no solo es estructural, sino altamente activo: en abril de 2026, el sector de minería e hidrocarburos creció un impresionante 8.55 %, siendo el subsector metálico el que más destacó, con un avance del 10.64 %, impulsado principalmente por el cobre y el zinc.
Además, entre enero y mayo de 2026, las exportaciones mineras alcanzaron un valor de US$ 21 684 millones, reafirmando a la minería como la principal fuente de divisas del país.
La energía y los hidrocarburos también juegan un papel importante, especialmente en su interdependencia con la minería. El sector energético es esencial para garantizar que las minas operen con eficiencia, y su desarrollo sostenible es clave para mantener y potenciar la competitividad de las exportaciones peruanas a largo plazo.
Perspectivas de futuro y sostenibilidad
Ahora que ya tienes claro cómo el sector minero peruano evidencia dinamismo actual tanto en producción como en marco regulatorio, pasemos a mirar hacia adelante. Aquí exploramos qué espera el país en términos de crecimiento, sostenibilidad y equilibrio.
Proyecciones económicas y producción futura
Utilizando modelos estadísticos como ARIMA, se han generado predicciones fundamentadas para 2027. Según estudios recientes, se espera que la producción anual sea aproximadamente:
- Cobre: 2 694 957 toneladas
- Oro: 72 817 kg finos
- Zinc: 1 369 649 toneladas
- Plata: 3 083 036 toneladas
- Plomo: 255 443 toneladas
- Hierro: 15 776 609 toneladas
- Estaño: 29 542 toneladas
- Molibdeno: 35 044 toneladas (aprox.)
- Cadmio: 724 toneladas
Estas cifras surgen de análisis con series temporales en base histórica y son una herramienta clave para tomar decisiones estratégicas informadas en el sector.
Transición energética y economía circular
La mirada hacia el futuro no solo involucra más producción, sino también un cambio estructural hacia lo sostenible. En este sentido, Perú está avanzando en dos frentes:
- Transición energética: Empresas como ENGIE Perú están liderando proyectos de energía renovable (solar y eólica), con el objetivo de alcanzar sistemas con bajas emisiones y mejorar la continuidad del suministro para industrias clave como la minería.
- Economía circular: Este modelo busca reducir desperdicios y reutilizar recursos mediante el reciclaje, reparación y recuperación de materiales. Aunque ya hay avances, el país enfrenta retos estructurales como infraestructura limitada y baja inversión tecnológica.
El vínculo entre la minería y la energía sostenible es clave: adoptar fuentes limpias no solo implica menos emisiones, sino también una operación minera más resiliente y competitiva.
Recomendaciones para un desarrollo equilibrado
Ahora, para que este futuro sea viable y justo, se recomienda:
- Adoptar prácticas socialmente responsables, incluyendo diálogos efectivos con comunidades, transparencia y respeto por derechos humanos.
- Trabajar en la reducción de pasivos ambientales, como la contaminación de suelos y aguas, mediante tecnologías de remediación y manejo responsable de relaves.
- Diversificar la economía extractiva, explorando minerales estratégicos para la transición energética (como litio o cobalto) y fortaleciendo sectores vinculados a valor agregado.
- Reforzar el marco regulatorio, haciendo trámites más ágiles pero también incentivando estándares ambientales altos, monitoreo ambiental y responsabilidad empresarial.
Conclusión
Después de analizar la evolución de la minería y la energía en Perú, queda claro que el sector extractivo seguirá siendo un motor económico fundamental, pero con retos y oportunidades que marcarán su rumbo en los próximos años. Hemos visto cómo la producción de minerales estratégicos como el cobre, el oro y el zinc proyecta un crecimiento estable, mientras que la transición hacia energías limpias y la adopción de la economía circular empiezan a abrir un camino más sostenible.
El futuro dependerá de que los actores del sector trabajen de forma coordinada. El Estado tiene la tarea de garantizar reglas claras, agilizar permisos y al mismo tiempo reforzar la supervisión ambiental. Las empresas deben asumir un rol proactivo en innovación tecnológica y responsabilidad social, impulsando proyectos que generen valor más allá de las exportaciones. Los inversionistas cuentan con una oportunidad estratégica en nuevas minas, energías renovables e infraestructura sostenible, siempre con visión de largo plazo. Y la sociedad civil debe ser parte del diálogo, exigiendo transparencia y participación en las decisiones que afectan a sus territorios.
En definitiva, el reto es construir un desarrollo equilibrado: uno que combine competitividad global con sostenibilidad ambiental y beneficios tangibles para la población. El momento de actuar es ahora, y solo con la suma de esfuerzos Perú podrá consolidar su liderazgo en commodities mientras avanza hacia un futuro más inclusivo y sostenible.



